Un clásico con raíces en la cocina humilde del sur de Italia, donde la excelencia de la pasta se encuentra con la noble tradición quesera de Apulia. La albahaca, símbolo de realeza desde la antigüedad, se une a la dulzura del tomate en una combinación icónica que celebra los aromas del Mediterráneo. La frescura de la burrata transforma un ritual cotidiano en una experiencia gourmet, creando un contraste cremoso capaz de envolver todos los sentidos
Calentar la salsa de tomate en una sartén grande a fuego lento con un poco de sal y aceite de oliva virgen extra
2
Cocer la pasta en abundante agua con sal
3
Escurrir la pasta al dente y saltearla en la sartén a fuego fuerte junto con la salsa
4
Condimentar con burrata desmenuzada, un chorrito de aceite, algunas hojas de albahaca fresca y un poco de pimienta
Conservación
Conserva la pasta en el refrigerador por un máximo de un día en un recipiente hermético, calentándola antes de añadir la burrata.
No se recomienda la congelación para preservar la consistencia cremosa del lácteo y la fragancia de la albahaca fresca.
Precio
La receta se basa en ingredientes humildes y fáciles de encontrar como la pasta y la salsa de tomate, con la adición de un elemento fresco. El coste total sigue siendo asequible, convirtiéndolo en un plato cotidiano y accesible sin perder calidad
Salud
Este plato ofrece un buen equilibrio entre carbohidratos y antioxidantes gracias al licopeno del tomate y a las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva. La adición de stracciatella aumenta el aporte de grasas saturadas y calorías, haciendo la comida más energética y menos digestiva
AutorRedacción - Luca M.
5,0
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