Un primer plato cremoso y envolvente, donde la delicadeza de los calabacines se funde con la nata para crear una base aterciopelada. La burrata fresca aporta suavidad y frescura, mientras que los pistachos regalan una nota crujiente y aromática. Una receta sencilla pero elegante, perfecta para sorprender en la mesa
Raciones para: 2 porciones
Tiempo total: 35 min
Preparación: 15 min
Cocción: 20 min
Dificultad:
Costo:
Herramientas: Cocina, Licuadora, Sartén antiadherente, Olla
Lavar los calabacines y cortarlos en trozos grandes
2
Calentar en una sartén un chorrito de aceite con un diente de ajo, añadir los calabacines y una pizca de sal, luego saltear durante 5–6 minutos a fuego medio
3
Poner al fuego una olla grande con agua salada y, cuando hierva, cocer la pasta
4
Retirar el ajo y poner los calabacines en el vaso de la batidora de mano. Emulsionar junto con la nata, probar y ajustar de sal
5
Escurrir la pasta y saltearla en la sartén con la crema de calabacín. Si es necesario, añadir un poco de agua de cocción para ligar la salsa
6
Emplatar decorando la pasta con un poco de burrata, granillo de pistachos y una pizca de pimienta
Costo
Esta receta tiene un coste medio: los calabacines y la pasta son ingredientes económicos y fáciles de encontrar. La burrata y los pistachos aumentan un poco más el precio, pero siguen siendo accesibles para una cena especial. Con pocos euros puedes llevar a la mesa un plato con un aspecto refinado
Salud
Los calabacines aportan fibra, vitaminas y ligereza al plato. La burrata y la nata hacen que la receta sea más calórica y rica en grasas, pero consumida con moderación es un placer equilibrado. Los pistachos aportan grasas saludables, proteínas y minerales valiosos
5,0
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